jueves, 29 de diciembre de 2016

La casa de los espíritus, de Isabel Allende



Primera novela de la escritora chilena Isabel Allende, publicada en 1982.

La casa de los espíritus es una crónica familiar a través de cuatro generaciones, que abarca desde principios de siglo 20, hasta la dictadura de Augusto Pinochet.
La historia de los Trueba se enmarca en un contexto social y político cambiante que no dejará imperturbable el destino de la familia.



En un país de terratenientes, donde ‘’siempre ganan los de siempre’’, comenzamos a percibir el odio que se va fraguando en el campesinado y la clase obrera, desde que el protagonista, Esteban Trueba, parte a Las Tres Marías, para convertir el decaído fundo en un modelo de administración. 

El contraste entre el barrio alto de la casa de la esquina, y los barrios de chabolas de la capital, evidencia el choque de clases sociales desde principios de siglo.
Antes de que Nicolás, uno de los hijos de Esteban Trueba, descubriera la realidad de la clase media, siempre había creído que en el mundo solo existían dos grupos, los pobres hambrientos en harapos, y los de su clase. Sin embargo, al visitar la casa de Amanda, descubre que la clase media puede pasar desapercibida entre los segundos, debatiéndose al mismo tiempo en una pobreza atroz. 

Surgen las ideas políticas de cambio, los hombres idealistas, dispuestos a perder la vida por la revolución, frente a aquellos, como Esteban Trueba, dispuestos a perderla por conservar el orden establecido.



El papel de la mujer se convierte en un eje fundamental. La voz femenina está presente durante toda la obra, y las mujeres de la familia Trueba cobran un gran protagonismo.
Alba llega a apuntar al final de la novela, en su presente narrativo, que era el espíritu de las mujeres, con su resistencia y sus penalidades, el que levantaba el país, y que mientras este siguiera existiendo nada estaría perdido.  

Los personajes están atrapados por el destino, presentido la mayoría de veces por Clara, que desde niña posee dotes clarividentes y una gran sensibilidad para establecer conexiones entre el más allá, y el más acá. 

La intuición y la creatividad se manifiesta en todos los miembros femeninos de la familia durante las cuatro generaciones, y es así como comprendemos, en un momento impreciso de la lectura, que el sino final de los Trueba se esboza entre los viejos presagios y los nuevos, como algo mucho más grande que ellos mismos, y dispuesto antes del acontecimiento y de la vida.
Con estas premoniciones y otros elementos fantásticos, el realismo mágico se adhiere con pulso magistral a lo cotidiano, en ocasiones, expresando el espíritu mágico del pueblo latinoamericano.  


El amor a lo largo de la obra, es un amor familiar, romántico, idealista, y prohibido. Hasta elevarse finalmente a necesidad, medio e instrumento, para superar la tortura y la muerte, para reconstruir una vida rota, y para abrir el camino hacia la esperanza y la reconciliación.



La obra consta de 14 capítulos y un epílogo. Alba reconstruye la historia de la familia a través de los cuadernos de anotar la vida de Clara, su propia memoria, y la ayuda de su abuelo en la narración. Cada uno de estos capítulos narra una época y unos acontecimientos diferentes, con una estructura circular, y acabada con la misma frase con la que comenzaba la descripción de cuatro generaciones de historia familiar: ‘’Barrabás llegó a la familia por vía marítima…’’

La casa de los espíritus fue un gran éxito de ventas internacional, traducida a numerosos idiomas, y llevada al cine por Bille August en 1993, protagonizada por Antonio Banderas, Winona Ryder, Jeremy Irons, Meryl Streep, y Glenn Close.


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