Primera novela de la escritora chilena Isabel Allende,
publicada en 1982.
La casa de los
espíritus es una crónica familiar a través de cuatro generaciones, que
abarca desde principios de siglo 20, hasta la dictadura de Augusto Pinochet.
La historia
de los Trueba se enmarca en un contexto social y político cambiante que no dejará
imperturbable el destino de la familia.
En un país de terratenientes, donde ‘’siempre ganan los de siempre’’, comenzamos a percibir el odio que se va fraguando en el campesinado y la clase obrera, desde que el protagonista, Esteban Trueba, parte a Las Tres Marías, para convertir el decaído fundo en un modelo de administración.
El contraste
entre el barrio alto de la casa de la esquina, y los barrios de chabolas de la
capital, evidencia el choque de clases sociales desde principios de siglo.
Antes de que
Nicolás, uno de los hijos de Esteban Trueba, descubriera la realidad de la
clase media, siempre había creído que en el mundo solo existían dos grupos, los
pobres hambrientos en harapos, y los de su clase. Sin embargo, al visitar la
casa de Amanda, descubre que la clase media puede pasar desapercibida entre los
segundos, debatiéndose al mismo tiempo en una pobreza atroz.
Surgen las
ideas políticas de cambio, los hombres idealistas, dispuestos a perder la vida por
la revolución, frente a aquellos, como Esteban Trueba, dispuestos a perderla
por conservar el orden establecido.
El papel de
la mujer se convierte en un eje fundamental. La voz femenina está presente
durante toda la obra, y las mujeres de la familia Trueba cobran un gran protagonismo.
Alba llega a
apuntar al final de la novela, en su presente narrativo, que era el espíritu de
las mujeres, con su resistencia y sus penalidades, el que levantaba el país, y
que mientras este siguiera existiendo nada estaría perdido.
Los
personajes están atrapados por el destino, presentido la mayoría de veces por
Clara, que desde niña posee dotes clarividentes y una gran sensibilidad para
establecer conexiones entre el más allá, y el más acá.
La intuición
y la creatividad se manifiesta en todos los miembros femeninos de la familia
durante las cuatro generaciones, y es así como comprendemos, en un momento impreciso
de la lectura, que el sino final de los Trueba se esboza entre los viejos
presagios y los nuevos, como algo mucho más grande que ellos mismos, y dispuesto
antes del acontecimiento y de la vida.
Con estas
premoniciones y otros elementos fantásticos, el realismo mágico se adhiere con
pulso magistral a lo cotidiano, en ocasiones, expresando el espíritu mágico del
pueblo latinoamericano.
El amor a lo
largo de la obra, es un amor familiar, romántico, idealista, y prohibido. Hasta
elevarse finalmente a necesidad, medio e instrumento, para superar la tortura y
la muerte, para reconstruir una vida rota, y para abrir el camino hacia la
esperanza y la reconciliación.
La obra
consta de 14 capítulos y un epílogo. Alba reconstruye la historia de la familia
a través de los cuadernos de anotar la vida de Clara, su propia memoria, y la
ayuda de su abuelo en la narración. Cada uno de estos capítulos narra una época
y unos acontecimientos diferentes, con una estructura circular, y acabada con
la misma frase con la que comenzaba la descripción de cuatro generaciones de
historia familiar: ‘’Barrabás llegó a la
familia por vía marítima…’’
La casa de los espíritus fue un gran
éxito de ventas internacional, traducida a numerosos idiomas, y llevada al cine
por Bille August en 1993, protagonizada por Antonio Banderas, Winona Ryder,
Jeremy Irons, Meryl Streep, y Glenn Close.




