William
Shakespeare es considerado el dramaturgo inglés más importante del siglo XVII,
siglo del teatro por excelencia, y principal representante del teatro barroco.
Sus obras se
convierten en símbolo de las pasiones humanas y consiguen la aceptación
ecuánime del pueblo y la minoría erudita.
Otelo, el moro de Venecia fue escrita
alrededor de 1603 y pertenece a la segunda etapa Shakesperiana, caracterizada
por una mayor calidad escénica y precedente al periodo trágico, una época
profundamente pesimista a nivel político y personal.
El estilo
narrativo combina prosa y verso con un ritmo ágil, a través de los cinco actos
que componen la obra.
La tragedia
de Otelo destaca por su mayor sobriedad en comparación a otros dramas de Shakespeare.
Sobriedad que facilita la lectura y aporta a la historia una mayor crudeza e
intensidad.
Otelo es un
general moro de la república de Venecia, presentado por Shakespeare como un
hombre valiente y honrado, a diferencia del tratamiento dado en la época a
otros personajes de su raza.
Desdémona,
joven aristócrata veneciana, se casa en secreto con Otelo en contra de los
deseos de su padre.
A pesar del
gran amor que profesan el uno al otro, Otelo instigado por las mentiras de su
alférez Yago, comienza a dudar sobre la virtud y fidelidad de Desdémona.
Yago es un
personaje movido por la envidia y la necesidad de medrar por encima de los
demás.
Se considera
a sí mismo superior a los que le rodean y, por tanto, merecedor de un trato
especial. Sin embargo, no solo busca ascender sino que anhela destruir todo el
amor y la felicidad que otros disfrutan.
Demuestra
poseer un gran conocimiento de la naturaleza humana, y se sirve de él para
manipular a su antojo los impulsos de los hombres.
Yago máquina
su plan con absoluta minuciosidad, despuntando sutilmente el curso natural de
los acontecimientos hasta convertir las relaciones humanas en un caos de
sospechas y venganzas.
Gran parte
del éxito de sus mentiras reside en su habilidad para parecer ser lo que no es.
Una frase
muy representativa de su personalidad es pronunciada por el mismo personaje en
el primer acto de la obra; ‘’Yo no soy el
que soy’’, negación de la frase ‘’Soy el que soy’’ que Dios anuncia a
Moisés en textos bíblicos.
Otelo ve en
él a un hombre de gran experiencia y honradez. La confianza ciega depositada en
Yago propicia la manipulación.
Los celos en
Otelo nacen por primera vez a consecuencia de las mentiras de su alférez, ya
que no eran propios de su carácter piadoso antes de la intervención de Yago.
Desdémona es
ajena a todo lo que ocurre, y asiste perpleja a la transformación de su marido en
un hombre violento y temible.
El amor, los
celos, la envidia y la inocencia, son temas constantes en la obra. Shakespeare dramatiza
los estragos de una pasión desenfrenada para la que no hay más salida que la
muerte.





