viernes, 3 de marzo de 2017

Otelo, de William Shakespeare





William Shakespeare es considerado el dramaturgo inglés más importante del siglo XVII, siglo del teatro por excelencia, y principal representante del teatro barroco.
Sus obras se convierten en símbolo de las pasiones humanas y consiguen la aceptación ecuánime del pueblo y la minoría erudita.

Otelo, el moro de Venecia fue escrita alrededor de 1603 y pertenece a la segunda etapa Shakesperiana, caracterizada por una mayor calidad escénica y precedente al periodo trágico, una época profundamente pesimista a nivel político y personal.

El estilo narrativo combina prosa y verso con un ritmo ágil, a través de los cinco actos que componen la obra.
La tragedia de Otelo destaca por su mayor sobriedad en comparación a otros dramas de Shakespeare. Sobriedad que facilita la lectura y aporta a la historia una mayor crudeza e intensidad.  

Otelo es un general moro de la república de Venecia, presentado por Shakespeare como un hombre valiente y honrado, a diferencia del tratamiento dado en la época a otros personajes de su raza.
Desdémona, joven aristócrata veneciana, se casa en secreto con Otelo en contra de los deseos de su padre.
A pesar del gran amor que profesan el uno al otro, Otelo instigado por las mentiras de su alférez Yago, comienza a dudar sobre la virtud y fidelidad de Desdémona.

Yago es un personaje movido por la envidia y la necesidad de medrar por encima de los demás.
Se considera a sí mismo superior a los que le rodean y, por tanto, merecedor de un trato especial. Sin embargo, no solo busca ascender sino que anhela destruir todo el amor y la felicidad que otros disfrutan.
Demuestra poseer un gran conocimiento de la naturaleza humana, y se sirve de él para manipular a su antojo los impulsos de los hombres.
Yago máquina su plan con absoluta minuciosidad, despuntando sutilmente el curso natural de los acontecimientos hasta convertir las relaciones humanas en un caos de sospechas y venganzas.
Gran parte del éxito de sus mentiras reside en su habilidad para parecer ser lo que no es.
Una frase muy representativa de su personalidad es pronunciada por el mismo personaje en el primer acto de la obra; ‘’Yo no soy el que soy’’, negación de la frase ‘’Soy el que soy’’ que Dios anuncia a Moisés en textos bíblicos.

Otelo ve en él a un hombre de gran experiencia y honradez. La confianza ciega depositada en Yago propicia la manipulación.

Los celos en Otelo nacen por primera vez a consecuencia de las mentiras de su alférez, ya que no eran propios de su carácter piadoso antes de la intervención de Yago.
Desdémona es ajena a todo lo que ocurre, y asiste perpleja a la transformación de su marido en un hombre violento y temible.

El amor, los celos, la envidia y la inocencia, son temas constantes en la obra. Shakespeare dramatiza los estragos de una pasión desenfrenada para la que no hay más salida que la muerte.



La influencia de Otelo en siglos posteriores ha derivado en numerosas adaptaciones cinematográficas y en dos versiones operísticas de Rossini y Verdi.

sábado, 18 de febrero de 2017

Novelas de Hannibal Lecter, de Thomas Harris




Aníbal el Caníbal es uno de mis villanos favoritos por muchas razones, entre ellas las interpretaciones de Anthony Hopkins y Mads Mikkelsen en cine y televisión respectivamente.

Pero, ¿quién es Hannibal Lecter? 

Thomas Harris trabajó durante su época universitaria como periodista de sucesos criminales, y más tarde escribiría una serie de novelas de suspense que giran en torno a este carismático personaje.
La saga de Hannibal comienza en 1981, con la publicación de El dragón rojo, donde Hannibal Lecter aparece por primera vez, aunque como personaje secundario.
La trama gira en torno a los esfuerzos del investigador Will Graham por atrapar a un asesino conocido como Dragón Rojo o Duende Dentudo, por su curiosa afición a colocarse la dentadura de la abuela antes de matar.
Will Graham realiza unas cuantas visitas a la celda del doctor Lecter para poder resolver el caso, pagando por ello un alto precio. 



Pero realmente su mayor éxito llega con El silencio de los corderos en 1988, y la famosa agente del FBI, Clarice Starling.
Jack Crawford, jefe de Homicidios, manda a la estudiante más empollona de la Academia a realizar una encuesta sobre criminalidad a Hannibal Lecter. Sin embargo, la verdadera intención de Jack es conseguir la ayuda del psiquiatra para atrapar a Buffalo Bill, un asesino que arranca la piel de sus víctimas.
Durante las entrevistas de Starling y el doctor Lecter se crea entre ambos un vínculo extraño y morboso, que junto a la pluma de Buffalo Bill y su vestuario de Sara Montiel, es lo único que merece la pena. 


Tras el secuestro de la hija de la senadora, Hannibal es trasladado del Hospital de Chesapeake a cambio de proporcionar información sobre el asesino, momento que aprovecha para escapar y hacerse una rinoplastia casera.

En la novela Hannibal, publicada en 1999, Clarice sufre algunas acusaciones de índole personal respecto a su relación con el famoso y perturbado psiquiatra. Su carrera pende de un hilo y conservarla dependerá de conseguir atraparlo. Sin embargo, no es la única interesada en dar con el paradero del doctor Lecter, y sus intereses entrarán en juego con los de Mason Verger, una de las víctimas peor paradas del caníbal. El desenlace de la historia nada tiene que ver con el de la película, y afortunadamente triunfa el amor.


Finalmente, la serie termina once años después con Hannibal, el origen del mal (2007). Es el libro más polémico, dados sus numerosos detractores. El propio Lecter estaría en desacuerdo con el mismo, teniendo en cuenta los esfuerzos del personaje por evitar un análisis lógico de sus instintos.

‘’¿Averiguar lo que me sucedió? A mí no me sucedió nada, yo sucedí``.

Sin embargo, nos acerca a sus orígenes, y descubrimos un oscuro pasado marcado por la guerra y el canibalismo.